Miro al pasado con tristeza y nostalgia. Veo tu pasado y me olvido de mí y del futuro solo para ver tu vestido de aquel día, o esa noche en el pub. Y pierdo lágrimas viendo el pasado. Pierdo alegría y me gana el saber que el pasado no me extraña.
Luego me veo a mí y mi estúpido afán de pisar las hojas de otoño en soledad, mi efímera sonrisa cuando huelo lo que tiene que decirme esa flor. Veo esa parte de mí que por alguna razón no está siendo tomada por el Espiritu Santo y solo me veo aquí, escribiendo palabras que nadie nunca entenderá.
Cuando tomo ese minuto de hacerme una herida en el corazón, veo y me pregunto ¿ Donde estoy yo ? ¿ Qué es de mí en ese instante ? ¿ Por qué alguna vez formé parte de esa foto y desaparecí ?
Y solo bastaron 5 minutos para ver que nuestras sonrisas parecen jamás cambiar. Pero claro, el pasado toma su siguiente paso para volverse en el presente. Ese presente que pareciera ser tanto menos solido que la sonrisa de nuestra foto.
Y sigo aquí, viendo el pasado quedar ahí y el presente perdido en él.

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