Dormía placidamente, con ganas, como si no quisiera dejar de soñar porque caería en cuenta que despertaría donde no quería despertar. Y aunque su sueño tampoco hubiera sido el más placido que pudiera tener, sabía que aquel mal sueño sería mejor que despertar donde habría de aparecer.
Es que amaneció justo como no habría querido amanecer. Justo con aquel pie con el que no debía pisar. Cayó en cuenta que por querer soñar aquel mal sueño, se quedó dormido y no logró sus compromisos, lo que hacía de su día izquierdo aun más izquierdo de lo que hubiera pensado.
Sabía lo consciente que estaba en su inconciencia de aun tener sueño, y pensar que no sabe qué lo tiene así, lo empujaba como al lado izquierdo del positivismo. Es que sabe qué lo tiene así, pero es tanto, que no sabe exactamente qué es aquello. y mira con ojos perdidos a la nada intentando distraer su mente de aquello que ni siquiera se encuentra en sus pensamientos.
Se siente melancólico, sucio, sin ganas, como si todo fuera mal. Aunque todo parece ir de maravilla. Pero sabe que dentro de él, absolutamente nada va como pareciera ir en su exterior. Su esencia pareciera no tener sentido. lo que mira , escucha, hace, habla y siente...
Su vida pareciera ser una enorme contradicción: una paradoja.
sábado, 15 de diciembre de 2007
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